Primero, “la tragedia de Haití”. Lamentable toda esta situación, sin lugar a dudas, desde el terremoto que destruyó gran parte del país, hasta la policía golpeando al pueblo para mantener el orden (el desorden fue propiciado por la torpeza, no, estupidez, del ejército norteamericano que, primero, invadió el país, y ahora no sabe cómo alimentar a su recientemente adquirida posesión…, quiero decir, población).
Nos llegan las imágenes (por televisión, en el periódico, por Internet) de la vida, hoy, en Haití. El mundo respondió enviando ayuda en forma de dinero, alimento, ropa, agua, medicina, la ayuda allí está (tan sólo, los buques mexicanos partieron hace días con su preciosa carga), pero, tras dos semanas de que Estados Unidos se apoderara de Haití (¿o cómo le llamarías tú a la intervención de un ejército extranjero que toma posesión del aeropuerto, vigilando todas las entradas y salidas, decidiendo de pronto tener el control de la nación, apoyándose en un ejército de militares y de cascos azules? Es que no nos hagamos…, pendejos, sí, no nos hagamos pendejos, los cascos azules, aunque sean de diferentes naciones, le pertenecen a la ONU, y la ONU le pertenece a los Estados Unidos de Norteamérica), repito, tras dos semanas de esta invasión, simplemente los imbéciles no han conseguido armar una estrategia de distribución de los alimentos, agua, y demás bienes, manteniéndolos resguardados bajo llave (¿para que no se roben nada, tal vez?). La gente, después de varios días sin probar bocado, comienza a desesperarse—quién no lo haría; bueno, tal vez los pinches gordos como el la siguiente fotografía no necesiten comer más que una o dos veces cada mes, a causa de sus inagotables reservas de calorías:

(Agustín Carstens)
Pues bien, la gente comenzó a desesperarse, y la policía arremetió con toletes y palos, golpeando por igual a hombres, mujeres y niños. Sí, es hermosa la ayuda humanitaria, es hermoso vivir bajo un régimen cristiano-demócrata.
Han surgido muchas propuestas en torno a esta tragedia, que yo no llamaría de Haití, sino del mundo, porque dondequiera que el hombre sufre, allí sangran todos nuestros corazones (al menos, los que aún tienen sangre; algunos, como Oabama, parecen no tener más que una espesa pasta parduzca en su sistemas circulatorios). Una de las propuestas, hecha nada menos que por nuestro amado Jefe de Gobierno de Ciudad de México, Marcelo “el Burro” Ebrard, consiste en ofrecer toda la ayuda que Ciudad de México pueda brindar a los niños haitianos que así lo deseen; el “Burro” promete que aquí nada les faltará, lo cual no es sino otra de sus “Burradas” (me pregunto si Marcelo tuvo como profesor en la secundaria a Vicente Fox; me pregunto si fue siquiera a la secundaria), ya que México es reconocido mundialmente como el Número Uno en Tráfico de Infantes, tanto para uso sexual de la Iglesia y Asociados, como para venta de órganos y explotación laboral (¿no les aterra que sus hijos vivan en el mismo país que estos depredadores? Yo me estaría cagando de miedo, pero por fortuna no tengo planeado traer niños a sufrir a este valle de lágrimas y sangre).

El DIF, la instancia que se encarga de proteger a los niños (funny ha-ha) no tiene la capacidad de ver por los niños de la propia Ciudad de México, ¿qué va a poder hacerse cargo de un grupo de niños extranjeros? Aclaro que no estoy en contra de que México, o el Gobierno de Ciudad de México ofrezca su ayuda, todo lo contrario, estoy a favor, pero sí creo, estoy seguro, de que ésta, la ayuda, debe ser de otra clase, principalmente mediante el envío de alimentos y otros bienes de primera necesidad, lo cual ya se ha hecho (que estén retenidos por los gringos, eso está fuera de nuestro control), y alzar la voz[1] sobre lo que está sucediendo, como ya lo han hecho Hugo Chávez (presidente de Venezuela) y Evo Morales (ídem de Bolivia). Ya basta de meter la cola entre las patas cada vez que USA enseña los dientes, ¿qué va a hacer? ¿Matarnos a todos? Eventualmente, lo hará, así que qué diablos. Bien lo puede intentar de una buena vez.
(Ayuda humanitaria)
Y pasando a otro tema, hablemos de la violencia en México.
Seguramente ya todos se enteraron de lo sucedido a Salvador Cabañas, el futbolista que recibió un disparo en la cabeza que casi lo mata (y que eventualmente lo hará; los pronósticos de lo contrario son muy poco alentadores)[2]. En lo personal, el futbol, y en general los deportes, me tienen sin cuidado, excepto por su aspecto social (el fenómenos de las “barras” es sumamente interesante, preocupante cuando, como sucede a menudo, no se diferencia del fenómeno de la “delincuencia en grupo”), y si el caso del paraguayo Cabañas es relevante, no es porque sea un hecho aislado, sino sólo lo que ya es un lugar común en este país, la extrema violencia con que se vive hoy en día, y desde la llegada de Calderón a la presidencia.

(Fecal, el espurio)
Vamos, se trata de toda una serie de situaciones que se van repitiendo día a día: violencia, bares y clubes que operan fuera de la normatividad, corrupción evidente (todos sabían que el bar operaba fuera de las horas reglamentadas, todos, excepto el gobierno… ¿o será que había dinero de por medio? Claro que no, qué estúpido soy, eso no sucede aquí. Nunca. Merezco ser ejecutado por alta traición.)
Salvador Cabañas no es el primero, ni será el último, que sufra las consecuencias de vivir en una tierra maldita (lo siento, no pude resistirme), tampoco es el más famoso (no olviden a Mariana Levi, a Paco Stanley, a Lily Téllez, a Lidia Cacho); Salvador Cabañas tan sólo es el famoso más reciente, y las autoridades se pondrán las pilas para que esto no vuelva a suceder…hasta la próxima vez.
En respuesta a este penoso incidente, desde la tarde del mismo lunes, grupos de aficionados al futbol, acudieron al Estadio Azteca, y unieron sus voces en una oración a modo de cántico deportivo, pidiéndole a Dios por la pronta recuperación del deportista. Una acción conmovedora, sin lugar a dudas, pero sin ninguna consecuencia real. Sería mejor que en vez de una oración, se unieran para exigir, no a Dios, que no existe, sino al gobierno, que a veces parece que tampoco existe, más acciones que garanticen la seguridad de quienes habitamos este insignificante país. Quiero decir, ¿vieron con qué facilidad la gente se reúne por cientos, por miles, para rendir homenaje a un futbolista, o a un fallecido cantante pop? ¿Por qué la gente no se organiza igual de rápido y bien, para algo que valga la pena, algo que mejore nuestra estancia en este mundo que brilla como un pequeño zafiro en la inmensidad de la negra nada que es el universo[3]? Por más efímera que sea, la vida es lo mejor que tenemos, y ésa es suficiente razón para protegerla, defenderla y hacerla bien.
¿O tú qué piensas?

(Libertad de expresión)
[1] O redactar una entrada de blog, que no es nada difícil, a pesar de la ley aprobada por FECAL, ley que permite el espionaje, la intervención telefónica, la grabación de llamadas, la deshabilitación de sitios web. Ley que fue aprobada mientras tú estabas recorriendo la ciudad en busca de una farmacia donde vendieran cubre-bocas para evitar contagiarte de influenza.
[2] En breve, el pasado lunes 25 de enero, a eso de las 5 de la mañana, el futbolista recibió un disparo de arma de fuego en la cabeza; esto sucedió en el baño de un reconocido bar de de Ciudad de México, famoso por ser el punto de encuentro todos los domingos de muchas personalidades del deporte nacional (del futbol, claro; no hay otro), de la política y del crimen organizado.
[3] Por ejemplo: en contra de la alza de los precios de la tortilla y de la gasolina, de los impuestos absurdos, del desempleo y los pinches sueldos de mierda que no sirven para dos hamburguesas (en comparación con lo que gana el más jodido de los políticos, en contra de la pésima educación que ofrece la SEP, de las reformas a la educación que favorecen a las corporaciones que sólo buscan mano de obra barata para no pagar lo que cobraría un profesional (que sería lo justo), en contra de las leyes que permiten el espionaje, de las afrentas que ha venido sufriendo desde hace mucho la libertad de expresión y prensa (recuerden el caso de Radio Monitor), del pésimo servicio del Metro, de la casi imposibilidad de circular por la ciudad en automóvil debido a las obras que pululan en toda ella, de los monopolios que sólo benefician a unos cuantos (como las líneas aéreas, las cadenas de supermercados, las cadenas de televisión, etc.), en contra de las campañas político-religiosas de Peña Nieto, de la intervención de la puta Iglesia en la toma de decisiones que sólo conciernen al pueblo (como el matrimonio entre homosexuales, la adopción, el aborto, el uso de las drogas), del pésimo servicio del sector salud, de los exacerbados presupuestos para el deporte y el recorte del presupuesto para la educación, de la falta de oportunidades y opciones para desarrollarse profesionalmente en el área de nuestra elección (las becas para muchas de las carreras de sociales y humanidades han estado siendo sistemáticamente eliminadas de los programas educativos). ¿Necesitan más ejemplos? Tengo una lista de unas ocho cuartillas, y seguro ustedes pueden redactar una similar.
2 comentarios:
No mames, hasta doy asco. Que me maten y me vendan como grasa para pulir calzado.
A mi tampoco me gusta la vida política y pública del país, menos los partidos, funcionarios, instituciones y demás.
No me gusta el poder desmedido que tienen los medios de información.
No me gusta la forma en que escuelas educan, y corrompen,
No me gusta que la gente consuma ideas estúpidas y creencias sin sentidos.
Pero siempre se puede hacer algo, poco a poco, por pequeño que sea, para ir cualitativamente cambiando le panorama.
Yo escribí sobre el futbolista y la exageración de las notas e información en una entrada que intitulé. ¿Qué clase de mexicano soy? Ojalá la puedas leer y opinar.
Saludos
Freddy
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