jueves 29 de enero de 2009

SUBSIDIOS subsidios y subsiDIOS. Holy dog!

La Mano en la Ventana; Primera revista política co(n)mentada del Distrito Federal, la ciudad de las Maravillas.


Resulta que nuestros políticos (senadores, diputados, espurios y lamebolas, da igual cómo se nombren o les nombren) están promoviendo subsidios, ahora que nuestra economía está tan frágil y tambaleante. Suena bien. Una palomita. El problema radica en que el dinero de esos subsidios no provendrá del gobierno (los gordos, perdón, los políticos no se pueden apretar el cinturón –es decir, no pueden reducir sus absurdas cantidades de dinero percibidas mensualmente, pues morirían de hambre; ¡oink!), sino ¿de quién creen?

Sí, exactamente. De los bolsillos del pueblo. (De los jodidos, de los pobres, de los huevones que no trabajan lo suficiente para merecer más que una miseria; pero también de los afortunados que sí trabajamos y que partiéndonos día con día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año, sexenio tras sexenio (perra vida) el lomo (la madre) como pinches burros, hemos conseguido empleos donde llegamos a percibir hasta miseria y media.)

Señores congresistas (si “con” y “pro” son antónimos, congreso y progreso lo son; por supuesto), repito: señores congresistas (es un decir): Ya dejen de hacerse pendejos, ya déjense de mamadas, ya dejen las tonterías a un lado y ya dejen de sobar sus testículos o los del compañero de a lado. El pueblo exige (YO EXIJO, al menos) que se dejen de tanto absurdo (¡ni Kafka!), y trabajen de una buena vez por el bien de la economía de todos los mexicanos, no nada más de los mexicanos de primera (sí, de ésos que violan niños y señoritas en minifalda y prohíben los besos en las bocas y otras partes impúdicas y satánicas, como los cachetes y las mejillas).

(Robert Crumb)

Ya trabajen, cabrones de mierda, que para eso se apropiaron de los puestos que ahora ostentan, y aclaro que no todos esos puestos han sido tomados a la de a fuerza; algunos les han sido regalados a cambio de sus cachetes y otras cosas que no puedo escribir porque me censuran por faltas a la moral (digo, es que los mexicanos no nos tragamos eso de que alguien votó por ustedes). Se los digo yo, que también soy servidor público, según lo estipulado en el artículo 108 de nuestra... ¿de nuestra qué, señores? Y cito: “Para los efectos de las responsabilidades a que alude este Título se reputarán como servidores públicos (...) a toda persona que desempeñe un empleo, cargo o comisión de cualquier naturaleza en la Administración Pública Federal o en Distrito Federal”. Como Orientador Vacacional... perdón, quiero decir, Orientador Vocacional de una Secundaria Técnica, y por lo tanto como servidor público, les digo: Ya trabajen en serio, caballeros (y caballeras, por si hay foxistas y foxistos, panistas y panistos); al verdad, la verdad, no es tan difícil.

Pasando a temas más amables, visiten taringa punto net, y descarguen música gratis, y los comics de Robert Crumb, sobre todo los del Gato Fritz, que son la neta (no apto para panistas, pues vemos que el gato se coge a su sister, algo no muy bien visto –en público; en privado es diferente–; ni tampoco se recomienda su uso a coyoacaneros ni monitos de la condesa, de ésos que visitan asiduamente cafés y leen a Marx –pero no a Hegel– y usan pelo largo rizado y lentes, mientras beben capuchinos, fuman cigarrillos y miran a la gente pasar, a ver si identifican quién los ha visto con un libro abierto, como si lo estuvieran leyendo, y con eso piensan que son intelectuales, ustedes saben a quiénes me refiero).

Arigato gozaimas y sayonara.